Seis millones de personas quedaron afuera del crédito por deudas impagas

La mora de las familias está en niveles récord y quienes no pueden pagar lo que deben pierden el acceso al sistema. Un préstamo a tres meses cuesta hoy 18% de interés, una tasa efectiva de 5,66% mensual.
El número aparece en los informes que las consultoras hicieron circular este fin de semana. Seis millones de personas no pueden afrontar sus deudas y quedaron fuera del mercado de crédito. No es un dato bancario: es la cuenta de los hogares.
Detrás hay una decisión de política económica. El dólar en $1.500 funciona como techo, y para sostenerlo el Gobierno mantiene la tasa de interés alta. Eso encarece cualquier financiamiento. Hoy, alguien que necesita un préstamo a tres meses para cubrir un gasto imprevisto paga 18% de interés en ese lapso, mientras una Lecap al mismo plazo rinde 1,9% efectivo mensual.
La consultora EconViews describió el efecto en cadena. Una persona que cae en mora no solo deja de pagarle al banco o a la billetera virtual: también reduce su consumo. Cuando eso ocurre en millones de hogares al mismo tiempo, profundiza la debilidad de la actividad y retroalimenta el círculo.
El informe aclara un punto importante: no es una crisis bancaria. Los bancos mantienen niveles de capital y previsiones suficientes para absorber esas pérdidas, así que no hace falta ningún salvataje como el de Estados Unidos en 2008. El deterioro está en los balances de las familias, no en los de las entidades.
Lo que se discute, según esa consultora, es cómo hacer para que quien renegocia su deuda pueda recuperar el acceso al crédito en condiciones razonables, en lugar de quedar afuera del sistema por años.
Hubo una señal menos mala en julio: la mora dejó de subir y los bancos refinanciaron préstamos a tres años con tasas del 30%.
En paralelo, el Ministerio de Economía habilitó a los bancos a prestar hasta el 15% de los depósitos en dólares a empresas que no generan divisas, como las de la construcción. Esa restricción se había implementado después de 2001, justamente para que quienes no tienen ingresos en dólares no queden expuestos a una devaluación. La consultora que dirige Miguel Kiguel señaló que el cambio no parece riesgoso en sí mismo —alcanza solo a empresas, con mayores requisitos de capital y evaluación de riesgo más estricta— pero advirtió que sí lo sería si fuera el primer paso para ampliar todavía más el uso del dólar.
El cuadro cierra con lo que venimos publicando. El sueldo de seis de cada diez argentinos no llega al día 20. Las ventas por el Día del Niño cayeron 2,5% pese a las promociones. Las metalúrgicas usan menos del 40% de sus máquinas. Y el crédito, que podría ser la salida de corto plazo, está cerrado para seis millones de personas.