Salvador Mazza cumplió 79 años y su primer resguardo aduanero es de 1914

La fecha oficial la fijó la Legislatura provincial en 1947, pero el pueblo ya funcionaba como cruce de frontera tres décadas antes. El tratado que corrió el límite con Bolivia y el tráfico de caucho explican cómo se pobló.
Salvador Mazza celebró el 30 de agosto sus 79 años de vida institucional. La cuenta sale de 1947, el año que la Legislatura provincial estableció como fundación. Pero en el mismo lugar ya funcionaba un resguardo aduanero desde 1914: treinta y tres años antes de la fecha que hoy se festeja. La resta es nuestra y los dos años están en el registro histórico del pueblo.
La fecha del 30 de agosto conmemora la colocación de una piedra fundamental destinada al parcelamiento del terreno. Es un acto administrativo, no el nacimiento de la localidad, que ya existía como pueblo de frontera bastante antes.
El profesor de historia Sergio Herrero, que hizo su tesis de licenciatura sobre la historia de Salvador Mazza, ubica el origen en 1925. Ese año quedó definitivamente marcado el límite entre la Argentina y Bolivia con el tratado Medina-Diez Carrillo. Por ese acuerdo se cedió a Bolivia la porción de territorio donde está emplazada Yacuiba, y Los Toldos, La Maroma y Santa Victoria Oeste quedaron del lado argentino.
El poblamiento fue lento. Según la investigación de Herrero, los primeros en instalarse fueron comerciantes que abastecían a la población boliviana con harina, carne y otros productos básicos. Había también algunos puestos ganaderos, y a partir de ellos, en la década del 30, empezaron a radicarse familias.
Lo que aceleró todo fue el caucho. En Bolivia su comercio era ilegal y el Estado tenía el monopolio; en la Argentina no. Había quienes lo compraban en negro en el departamento del Beni, en la zona norte de la selva amazónica, y lo llevaban hasta la frontera. Desde el límite viajaba a Aguaray, donde terminaba la punta de rieles del ferrocarril, y de ahí a Buenos Aires para embarcarse rumbo a Europa. Ese negocio determinó que más familias se instalaran en Salvador Mazza.
Antes de que hubiera camiones, el caucho lo movían los «diableros» en carretas tiradas por bueyes, cargadas con las «bolachas». La Ruta 34 era todavía un camino de tierra. La demanda desde los centros industriales del país empujó a extender el ferrocarril, que llegaba hasta Embarcación, y a convertir ese camino en ruta nacional. Recién a fines de los años 40 se implementó el servicio de ómnibus entre San Ramón de la Nueva Orán y Yacuiba.
Puesta en orden, la cronología queda así: 1914, el primer resguardo aduanero; 1925, el tratado que fija el límite; la década del 30, las primeras familias; 1947, la fundación institucional por ley; fines de los 40, el ómnibus a Yacuiba.
Lo que se repite en todos esos años es lo mismo. Salvador Mazza no creció alrededor de una plaza sino alrededor de un cruce, y cada movimiento de mercadería —el caucho primero, todo lo que vino después— cambió el tamaño del pueblo.
Herrero compara el peso que tuvo el caucho con lo que décadas más tarde significaron los hidrocarburos: un negocio que atrajo gente a la zona y la transformó.
No se informó qué año se colocó aquella piedra fundamental que da origen a la fecha del 30 de agosto.