Las observaciones a las cuentas de Tartagal alcanzan a $139 millones

El informe de la Auditoría sobre el ejercicio 2020 no se agota en los programas sin documentación. Hay $43,9 millones de deuda sin registros que la respalden y $54,6 millones en ingresos y fondos mal asentados o no incorporados al presupuesto.
Los montos alcanzados por observaciones en la Cuenta General del Ejercicio 2020 de la Municipalidad de Tartagal suman alrededor de $139 millones. La cifra es de REDmedios: la Auditoría General de la Provincia informa cada ítem por separado y no los totaliza.
El lunes publicamos la primera parte de este expediente, los $37.773.639,02 de tres programas cuyos gastos el organismo no pudo verificar por falta de documentación. El informe completo abarca bastante más que eso.
Con las observaciones sobre la mesa, la Auditoría aconsejó al Concejo Deliberante de Tartagal observar las cuentas del período. La decisión se tomó mediante la Resolución Conjunta 34, firmada por el actual presidente del organismo, Miguel Nanni, en el marco de las atribuciones de la Ley 7103. En 2020 la intendencia estaba a cargo de Mario Mimessi, hoy ministro de Desarrollo Social de la Provincia.
Tres bloques distintos
Los montos observados no son todos de la misma naturaleza, y conviene separarlos porque un gasto sin comprobantes no es lo mismo que un error de clasificación contable.
El primer bloque son gastos de programas sin documentación de respaldo. A los tres que ya informamos —Tartagal Trabaja, los núcleos húmedos y la segunda etapa de la Defensa Yariguarenda— se suman ahora $2,9 millones de ayudas sociales, observados por ausencia de reglamentación y de comprobantes que permitieran determinar la trazabilidad de los fondos entregados. El bloque queda en unos $40,7 millones.
El segundo bloque es deuda sin registros auxiliares que la justifiquen: $26,7 millones de deuda financiera y $17,2 millones de deuda social. Suman $43,9 millones.
El tercero es el más grande y es el que no habíamos contado: $54,6 millones en ingresos y fondos que no fueron asentados donde correspondía.
La tasa que pagó el vecino y no figura en los libros
Dentro de ese tercer bloque hay un ítem que se explica solo. La Auditoría detectó $8,83 millones correspondientes a la Tasa por Servicios Retributivos, la que el municipio cobra a través de la factura de EDESA, que no fueron registrados en los libros municipales. Es plata que los vecinos de Tartagal pagaron en la boleta de luz y que no aparece asentada.
En el mismo bloque están $23,2 millones asignados incorrectamente entre distintos programas de vivienda y $6,18 millones de excedente de recaudación que no fueron incorporados al presupuesto. También $562.233 del Fondo de Asistencia Crítica sin registrar y una diferencia de $2,37 millones en la Tasa de Actividades Varias entre los registros del municipio y las planillas de cobranza.
Aparece además una operación que conviene explicar: $13,5 millones de anticipos financieros quedaron anotados como ingresos ordinarios. Un anticipo financiero es plata que hay que devolver, o sea deuda. Registrarlo como ingreso ordinario hace que el ejercicio muestre un resultado mejor que el real.
Un sistema de control calificado de inadecuado
La Auditoría fue explícita sobre el conjunto: calificó de «inadecuado» el sistema de control interno del municipio.
Entre las deficiencias enumeró la falta de libros de clasificación presupuestaria, de contrataciones y de cajas chicas; la ausencia de inventarios de bienes; la carencia de libros contables auxiliares; la falta de formalización de escalas salariales y registros bancarios incompletos.
El organismo advirtió también que la Municipalidad no presentó el Estado de Situación del Tesoro, el documento que permite conocer de cuánto dinero dispone y qué obligaciones tiene a corto plazo. Y que no se incorporó información de la empresa municipal Tartagal Productiva S.E. ni se respetaron las etapas del gasto público: compromiso, devengado y pagado.
Qué no dice el informe
La Auditoría no afirma que falte dinero. Lo que consigna es que no pudo verificar el destino o el registro de esos fondos por ausencia de documentación. No hay imputación, no hay denuncia y no hay causa judicial abierta a partir de este informe.
Los montos que informa el organismo están expresados en pesos de 2020, seis años atrás.
El siguiente paso está en el Concejo Deliberante de Tartagal, que es el cuerpo al que la Auditoría le aconsejó observar las cuentas. No se informó cuándo va a tratarlo ni qué ocurre si el municipio no presenta la documentación faltante.