En Aguas Blancas crecen las filas por compradores llegados desde Bolivia

Las dificultades recientes de abastecimiento de combustible en Bolivia comenzaron a tener impacto del lado argentino de la frontera. En Aguas Blancas se registraron filas en los surtidores ubicados sobre la Ruta Nacional 50, con compradores que llegan desde Bermejo para cargar combustible.
El incremento de la demanda generó preocupación entre vecinos de la localidad, que reclaman que se priorice el abastecimiento local y plantean una mayor reciprocidad en el trato fronterizo.
Desde un comercio dedicado al expendio de combustible señalaron que no existe una restricción general para compradores bolivianos y que intentan ordenar la atención para evitar que la mayor demanda perjudique a residentes de Aguas Blancas.
El fenómeno aparece directamente relacionado con los problemas de distribución registrados en Bolivia durante los últimos días.
La estatal YPFB reconoció inconvenientes logísticos vinculados al transporte de combustible mediante camiones cisterna y aseguró que trabaja para normalizar el abastecimiento.
El reclamo por la reciprocidad
La mayor presencia de compradores provenientes de Bermejo reactivó entre vecinos argentinos un reclamo habitual en la frontera: que exista un trato equivalente para quienes cruzan en sentido contrario.
Ese planteo debe diferenciarse de la normativa vigente en Bolivia. Los vehículos con patente extranjera pueden comprar combustible en ese país, aunque deben hacerlo a precio internacional y no al valor subsidiado destinado al mercado interno boliviano.
Por eso, el reclamo de reciprocidad expresa una percepción de desigualdad entre vecinos de la frontera, pero no significa que exista una prohibición general para que argentinos carguen combustible en Bolivia.
Tampoco existen hasta ahora cifras oficiales que permitan establecer cuántos compradores cruzaron desde Bermejo, cuánto aumentó el consumo en Aguas Blancas o durante cuánto tiempo podrían mantenerse las filas.
La situación muestra una característica habitual de esta frontera: un problema de abastecimiento de un lado puede trasladarse rápidamente al otro mediante el movimiento cotidiano de personas, vehículos y mercadería.
Mientras Bolivia intenta normalizar su distribución, en Aguas Blancas el desafío inmediato es sostener el abastecimiento local sin restringir el movimiento habitual entre ambas ciudades.