Bolivia subió 83% el diésel y presiona los costos fronterizos

Bolivia eliminó la subvención al diésel y llevó el precio regulado de 9,80 a 17,95 bolivianos por litro. El salto modifica uno de los principales costos del transporte interno boliviano y abre presión sobre los circuitos comerciales que abastecen los pasos con el norte argentino.
El nuevo valor comenzó a regir tras la publicación del Decreto Supremo 5716. La norma reemplazó el esquema anterior por un sistema vinculado al costo de importación y a referencias internacionales del combustible.
La diferencia entre ambos valores representa una suba del 83,2%. El cálculo de REDmedios surge de dividir el aumento de 8,15 bolivianos por el precio anterior de 9,80.
Ese porcentaje corresponde exclusivamente al combustible. No significa que los fletes, la ropa, los alimentos u otros productos hayan aumentado en la misma proporción.
El cambio tiene especial relevancia para los corredores Aguas Blancas-Bermejo y Salvador Mazza-Yacuiba, donde una parte del comercio depende de mercadería transportada desde distintas regiones de Bolivia.
Ropa, calzado, artículos de bazar, pequeños electrónicos y otros productos que llegan a las ciudades fronterizas recorren largas distancias antes de alcanzar los puntos de venta. La hoja de coca también depende del transporte desde las zonas productoras hacia el sur boliviano.
El impacto local todavía no está medido
Comerciantes y sectores vinculados al transporte ya advierten sobre posibles aumentos de costos, pero todavía no existe un relevamiento verificable que permita determinar cuánto del nuevo precio del diésel fue trasladado a los fletes o al consumidor en la frontera salteña.
Por eso, no puede afirmarse que los productos hayan aumentado 83% ni establecer todavía un porcentaje general de incremento en Aguas Blancas o Salvador Mazza.
El Decreto 5716 también establece que el precio del diésel podrá modificarse según la evolución de referencias internacionales y los costos de importación. El valor inicial quedó establecido en 17,95 bolivianos por litro, con IVA incluido.
Para el norte salteño, el próximo dato relevante será el precio efectivo de los productos y del transporte en ambos pasos fronterizos. Sin ese relevamiento, el aumento del combustible confirma una mayor presión sobre la estructura de costos, pero no permite medir todavía cuánto terminará pagando el consumidor.